6 de julio 1573 448 años Fundación de la Ciudad de Córdoba

En una nueva conmemoración del aniversario de la fundación de nuestra ciudad, les acercamos algunos materiales que desde distintas miradas y abordajes constituyen disparadores de memorias, ilustran sentires, sensaciones e intentan ser un homenaje a tan memorable evento.

En marzo de 1941, durante la intendencia del Dr. Donato Latella Frías, se instituye la Semana de Córdoba por el decreto Nº 9995. En razón de ello se celebra el aniversario con una «reconstrucción histórica de la fundación» a la cual acudió un numeroso público, como claramente se puede apreciar en las imágenes del Boletín Municipal Nº 180, julio de 1941.

Decreto Nº 9995. Instauración de la Semana de Córdoba, marzo de 1941

 

 

Esta práctica se siguió sosteniendo en la década de 1960, según nos muestra la siguiente imagen:

Semana de Córdoba, julio de 1959, fot. desc. Inventario Nº 482, AHMC.

Semana de Córdoba, julio de 1959, fot. desc. Inventario Nº 482, AHMC.

En este caso ponemos a su disposición una folleto publicado en la Semana de Córdoba de 1968 por la Municipalidad de Córdoba, al cumplirse los 395 años,  rescatando 4 monografías sobre los orígenes realizada por el Dr. Luque Colombres.

Primeros años de la Ciudad de Córdoba 1968

Por último las identidades también se cocinan y se sirven en la mesa.

¿Qué comidas integran esos recetarios de Córdoba? ¿Qué aromas permanecen? ¿Qué sabores nos acercan a nuestros abuelos y abuelas?

Azor Grimaut describió en Comidas cordobesas de antes (1974) un buen número de platos que integraban la dieta de la ciudad mediterránea: ancua, pururú, carbonada, chicharrón, mazamorra, caldo de huevos, chuchoca, chanfaina y caldo de patas, entre otras.

 

Celebrando un nuevo aniversario de la ciudad de Córdoba va nuestro homenaje a las hacedoras de platos sabrosos presentes en cada uno de los barrios. Así las describe Grimaut en la receta del caldo de patas: «Sabían venderlo en tazas o platos, en la vía pública, en las inmediaciones de las puertas del viejo matadero municipal de Barrio ‘San Vicente’, o en la de los mercados Norte y Sur, mujeres criollas, que se instalaban con grandes braseros especiales, parrillas, pavas y ollas, en improvisados refugios de sol y lluvias. Dicho refugio se conformaba con palos, algunas latas y ‘toldos’ de ‘crudo-arpillera’. El caldo se hacía con pezuñas de vacunas, desvasadas, los huesos de las ‘canillas’-partidos-, mote de maíz amarillo entero y otros agregados (p. 18).»

Compartimos con ustedes dos espacios típicos de encuentros de sabores, vecinos y vecinas, recetas, risas, silbidos y cantos: el Mercado Norte y la feria franca que supo funcionar en la plaza Colón, ambas imágenes fueron publicadas en boletines municipales de 1930.

 

 

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